En un edificio donde la arquitectura gira alrededor del patio, cubrir no significa cerrar. Significa permitir que el espacio siga respirando, que la luz continúe entrando y que la lectura del conjunto conserve su amplitud. El lucernario de ETFE introduce esa protección con una presencia mínima: una superficie transparente y ligera que acompaña la restauración del palacio sin imponerse sobre ella.
La intervención dialoga con un lugar cargado de tiempo, donde conviven arcos rebajados, galerías, carpinterías históricas y artesonados policromados. Bajo la nueva cubierta, el patio mantiene su condición de espacio central y abierto, pero gana continuidad de uso y una atmósfera más estable. La luz natural sigue siendo protagonista; simplemente se vuelve más habitable, más serena, más fácil de disfrutar a lo largo del día.
BASE TÉCNICA
La actuación se resuelve mediante un lucernario cuadrado de ETFE transparente monocapa, un material especialmente adecuado cuando se busca proteger sin perder luminosidad. Su ligereza reduce la carga visual y estructural sobre el conjunto, mientras que su alta transmisión de luz permite conservar la percepción abierta del patio y la lectura completa de sus elementos arquitectónicos.
Desde el punto de vista del usuario, el beneficio es inmediato: el espacio queda resguardado frente a la lluvia y otros agentes exteriores, pero sigue sintiéndose claro, amplio y conectado con el cielo. En un edificio patrimonial en proceso de recuperación y puesta en valor, esta solución aporta una mejora funcional decisiva sin alterar el carácter del lugar. El resultado es un patio más cómodo y utilizable, donde la arquitectura histórica puede seguir siendo observada con naturalidad y continuidad.
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